Eladi Thailam o Nalpamaradi Thailam: la pregunta se repite, y la respuesta honesta no es un veredicto. Se trata de dos aceites primos, cada uno con su especialidad. Ambos pertenecen al repertorio de aceites para la piel, ambos se inscriben en la tradición varnya, la que vela por la tez, y ambos acompañan desde antiguo un cutis suave, uniforme y de aspecto luminoso. Lo que los separa es el acento: lo aromático y lo nutritivo en Eladi; la uniformidad del tono en Nalpamaradi. Esta guía los pone uno frente al otro para que la elección responda a su piel y a sus hábitos.
Dos aceites, dos tradiciones
Eladi y Nalpamaradi proceden por igual de la tradición de los aceites elaborados para la piel, casi siempre sobre una base ligera de coco. El modo de empleo es idéntico: unas gotas masajeadas sin presionar sobre la piel limpia. También lo es el principio de fondo, pues lo que sostiene la tez es la constancia y no el gesto espectacular. Elegir, por tanto, no consiste tanto en dirimir cuál es mejor cuanto en decidir qué cualidad debe primar.
Eladi Thailam: lo aromático al servicio de una piel suave y luminosa
Eladi Thailam se asienta sobre los aromáticos del grupo Eladi, encabezados por Ela, el cardamomo. Fragante y suavizante, este aceite acompaña tradicionalmente una piel lisa al tacto y luminosa a la vista. Muchos lo adoptan como aceite polivalente, para rostro y cuerpo, tanto por su aroma como por su confort. Figura en la gama con el nombre de Eladi Thailam; nuestra guía de beneficios y usos detalla sus empleos, y nuestro artículo sobre el aceite Eladi para una piel uniforme y luminosa precisa su papel sobre la tez.
Nalpamaradi Thailam: el clásico de la uniformidad
Nalpamaradi Thailam debe su nombre al Nalpamara, las cuatro cortezas de ficus de la tradición, unidas aquí a la cúrcuma sobre una base de coco. Es el aceite que la tradición vincula con mayor insistencia a una tez de aspecto unificado, de ahí su presencia antigua en el cuidado diario de la piel. En nuestra casa se presenta como Nalpamaradi Kera Thailam y, para quien rehúye las texturas oleosas, como crema facial ayurvédica con Nalpamaradi.
Cómo decidirse
- ¿Un aceite aromático y nutritivo, cómodo tanto en el rostro como en el cuerpo? Eladi Thailam.
- ¿El clásico asociado a un tono uniforme? Nalpamaradi Thailam.
- ¿Antes una crema que un aceite? La crema con Nalpamaradi, más ligera, no deja película grasa.
- ¿Piel cálida y con tendencia grasa? Ambos parten de una base de coco: poco producto y el exceso retirado.
- ¿Primer aceite facial? Conviene una prueba en la cara interna del antebrazo antes de cualquier aplicación en el rostro.
Los ingredientes de un vistazo
Eladi se ordena en torno a Ela, el cardamomo, aromático y reputado favorable a la tez, al que se suman Twak y Patra, corteza y hoja del canelo, y Naga Kesara, flor fragante contada entre los varnya, todo ello sobre una base de sésamo o de coco. Nalpamaradi, por su parte, se ordena en torno a las cortezas del Nalpamara, es decir, los cuatro ficus Vata (el baniano), Ashwattha (el pipal), Plaksha y Udumbara, que la tradición describe como amables con la piel y refrescantes, junto a Haridra y Daruharidra, cúrcuma y cúrcuma arbórea, varnya clásicos, sobre base de coco. Un mismo propósito, pues, servido por plantas distintas.
Preguntas frecuentes
Eladi Thailam o Nalpamaradi Thailam, ¿cuál es preferible?
Ninguno se impone en términos absolutos; sencillamente no se especializan igual. Eladi, aromático y suavizante, sirve para el rostro y para el cuerpo; Nalpamaradi sigue siendo el clásico del tono uniforme. Si la prioridad es el aroma y una nutrición general, Eladi. Si la prioridad es la tradición de la uniformidad, Nalpamaradi. Hay quien conserva los dos y los alterna según el día.
¿Pueden emplearse juntos los dos aceites?
Más vale alternarlos, o asignarles usos distintos, que mezclarlos en una misma aplicación. Superponer aceites no aporta nada y apelmaza la piel. Lo más sencillo es reservar uno para el uso diario y dejar el otro para determinadas noches. En ambos casos bastan unas gotas templadas sobre la piel limpia.
¿Cuál resulta más ligero sobre la piel?
Al elaborarse ambos casi siempre sobre base de coco, los dos resultan relativamente ligeros. La crema con Nalpamaradi sigue siendo la opción más ligera de las tres: se absorbe deprisa y no deja película grasa. Entre los dos aceites la distancia es corta y responde más a las plantas y al aroma que al acabado en sí.
¿Son estos aceites solo para el rostro?
En absoluto. La tradición los emplea también en el cuerpo, allí donde la piel reclama suavidad y uniformidad. Muchos los aplican por la noche en el rostro y después en brazos, piernas u hombros, dentro de una rutina más amplia. La cantidad adecuada es la que se absorbe sin molestia; el sobrante se retira tras el masaje.
¿Y frente al aceite Kumkumadi?
Kumkumadi forma una familia aparte, encabezada por el azafrán y con tradición propia. Si también entra en sus dudas, nuestra comparación entre Eladi Thailam y el aceite Kumkumadi expone sus diferencias y permite, por contraste, situar mejor a Nalpamaradi dentro de los aceites faciales y clásicos.
Solo para uso externo. No sustituye al consejo médico profesional.